Queridos hermanos todos:

Reciban un fraternal saludo y el ósculo de paz, por parte de la muy Respetable Gran Logia de Guatemala y su junta directiva. Por tercera vez ocupo el honroso cargo de Gran Maestro y presidente de la Masonería guatemalteca, lo cual es un privilegio y al mismo tiempo una responsabilidad muy grande, que me confieren por la voluntad y beneplácito de mis queridos hermanos y a la G:.D:.G:.A:.D:.U:.

La masonería, entre sus tantos conceptos y definiciones, la podemos definir como: una escuela filosófica, filantrópica y progresista de superación espiritual, intelectual y material, de honor y de virtud. Su misión es la del conocimiento de la verdad, el desarrollo de la solidaridad humana, mediante un método de enseñanza que se llama rito en sus diferentes grados evolutivos. Con la finalidad de crear hombres mas éticos, con una moral intachable que estén al servicio de la sociedad. La masonería condena la persecución política y religiosa, la violencia en todas sus formas, la explotación del hombre por el hombre, la maldad y la impunidad. Exige de sus miembros la práctica de las virtudes morales, intelectuales y sociales que enaltecen su espíritu. Para pertenecer a nuestra augusta Orden, se requiere como condición la creencia en un ser Supremo, al que generalmente le llamamos Gran Arquitecto del Universo. No exige abjurar de principios religiosos, políticos o filosóficos; pero si, poseer una absoluta moralidad y la práctica de la bondad, caridad, justicia y solidaridad; como también el reconocimiento de nuestras divisas de «Libertad, Igualdad y Fraternidad», principios universales, que le han permitido a los pueblos en la historia lograr su emancipación.

Nuestra doctrina nos indica claramente ser una institución universal, fundamentalmente filosófica, orientada al perfeccionamiento humano. La masonería no es una secta o religión ni compite contra ninguna religión, va a Dios por medio de la razón.

Como masones no debemos olvidar nuestro compromiso para con la humanidad de mejorar las condiciones de nuestros congéneres, aliviar el dolor de los más necesitados. Para ello, debemos estudiar permanentemente la vida social y otras disciplinas del saber humano.

Mi deseo es que nuestros trabajos en las 32 Logias Jurisdiccionadas a la Gran Logia de Guatemala sean más prósperos, intensos y se desarrollen en completa paz y armonía. Que se mantenga el misticismo, la Unidad y solidaridad entre nosotros.

En esta época de crisis de valores, que se viven hoy más que nunca, se necesita redoblar esfuerzos. Agradezco a los centenares de masones guatemaltecos que luchan día con día para mantener incólumes los postulados, valores y principios; a los hermanos que sacrifican sus horas de descanso para dejar a sus sucesores un mundo mejor, un ambiente sin violencia y más humano.

Muchos son los llamados y pocos los escogidos para entrar a nuestra augusta Orden, para ello se requiere firmeza de corazón, dedicación personal y tiempo ; el iniciado debe gustar de la práctica de la filantropía, la tolerancia, la justicia y otras virtudes que distinguen a un verdadero masón vocacional.

Regularmente se nos señala de ser una Orden secreta. Sin embargo, no es cierto. Somos una orden discreta, registrada legalmente en el Estado. Sus miembros son ampliamente conocidos, así como el lugar y hora de nuestras reuniones. Estamos inscritos en el Ministerio de Gobernación, en el Registro Mercantil General de la República (Ministerio de Economía), la Superintendencia de Administración Tributaria – SAT y otras instituciones estatales. Aclaro que no hacemos prácticas satánicas ni rituales extraños que sean nocivos para la sociedad. Todo lo contrario, en nuestras reuniones diarias de trabajo y estudio solo se busca la discusión libre de variados temas de orden cultural, social y masónico, con el único fin de continuar puliendo nuestra piedra bruta, para el bien de la humanidad.

Esta gran maestría abriga la esperanza de un futuro prometedor de unidad nacional, el cual lograremos con base en el estudio de la ética y la espiritualidad.

Fraternalmente,

 

Dear Brethren,

Receive a fraternal greeting with an oracle of peace from the highly respected Grand Lodge of Guatemala and its board of directors. For the third time I hold the honorable position of Grand Master and president of the Guatemalan Masonry, which is a privilege and at the same time a great responsibility, which confer on me by the will and approval of my brethen and the G:.A:.O:.T:.U:.

Freemasonry, among its many concepts and definitions, can be defined as: A philosophical, philanthropic and progressive school of spiritual, intellectual and material improvement, of honor and virtue. Its mission is to approach the truth, the development of human solidarity, through a teaching method called rite in its different evolutionary degrees. In order to create more ethical men, with impeccable morals that are at the service of society. Freemasonry condemns political and religious persecution, violence in all of its forms, the exploitation of man-to-man, evil and impunity. It demands from its members the practice of moral, intellectual and social virtues that exalt their spirit. To belong to our Order, the belief in a Supreme being is a required condition, which we generally call the Great Architect of the Universe. It does not require renouncing religious, political or philosophical principles; but to possess absolute morality and the practice of goodness, charity, justice and solidarity; as well as the recognition of our maxim «Freedom, Equality and Fraternity», universal principles, which have allowed the peoples through history to achieve their emancipation.

Our doctrine clearly indicates us to be a universal institution, fundamentally philosophical, oriented to human improvement. Freemasonry is not a sect or religion nor does it have a competition against any religion, it aspires to God through enlightenment.

As freemasons, we must not forget our commitment to humanity to improve the conditions of our fellow human beings, to relieve the pain of the most needy. To do this, we must constantly study social life and other disciplines of human knowledge.

My desire is that our work in the 32 Constituent Lodges to the Grand Lodge of Guatemala be more prosperous, intense and develop in complete peace and harmony. May mysticism, unity and solidarity be hold between us.

On this time of crisis of values, which are lived today more than ever, efforts need to be redoubled. I thank the hundreds of Guatemalan freemasons who fight day by day to keep values ​​and principles, and to the brethren who sacrifice their hours of rest to leave their successors a better world, an environment without violence and more human.

Many are called and few are chosen to enter our Order, for it requires firmness of heart, personal dedication and time; the initiate must like the practice of philanthropy, tolerance, justice and other virtues that distinguish a true vocational mason.

We are regularly told to be a secret Order. However, it is not true. We are a discrete order, legally registered in the State. Its members are widely known, as well as the place and time of our meetings. We are registered in the Ministry of the Interior, in the General Mercantile Registry of the Republic (Ministry of Economy), the Superintendence of Tax Administration – SAT and other state institutions. I clarify that we do not hold satanic practices or strange rituals that are harmful to society. On the contrary, in our daily work and study meetings we only seek the free discussion of various cultural, social and Masonic issues, with the sole purpose of continuing to polish our raw stone, for the good of humanity.

This great mastery has the hope of a promising future of national unity, which we will achieve based on the study of ethics and spirituality.

Fraternally,

Respetable Gran Maestro / Most Worshipful

Julio César Aldana León

Gran Maestro 2019

(Tercer término de elección / Third Time Elected)

¡Bienvenidos! Welcome!

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